Si cuando sales de la consulta sientes que te han hablado en otro idioma…

¡Hola de nuevo! Cuando me planteé este proyecto repasé todos aquellos momentos en los que me hubiese gustado contar con más información. Eso me llevó enseguida a pensar en la primera vez que fui a la consulta de reproducción asistida… ¡No me enteré de nada!

Es por ello que para este nuevo vídeo he querido reunirme con un médico que tuviese la paciencia de hablarme de tú a tú sobre algunos temas delicados. Mi invitado de esta semana es el Dr. Joaquín Llácer, Co-Director Médico del Instituto Bernabeu de Valencia.

Cada caso es un mundo con mil particularidades. Saúl y yo nunca llegamos a saber cuál era el problema, y eso nos desconcertaba bastante. “Infertilidad por causa desconocida“… Qué mal sonaba. Sé que habrá diagnósticos más complicados, pero la idea de no encontrar una causa nos preocupaba porque creíamos que también sería más complicado dar con una solución.

La fertilidad es dinámica

Comentando esto con el Dr. Llácer me explicó algo que da que pensar. La búsqueda de las soluciones en temas de infertilidad es compleja por el dinamismo de la situación. La situación de hoy puede ser diferente mañana, por lo que posponer la decisión de comenzar un tratamiento puede alterar las posibilidades de éxito.

Visto de otra forma, si tienes 37 años, llevas un año intentando quedarte embarazada sin éxito y el diagnóstico es el mismo que nos dieron a nosotros, “causas desconocidas”, es probable que decidas seguir intentándolo de forma natural, al fin y al cabo, todo parece estar bien…

¿Pero qué ocurre si te plantas en los 38 y todavía no te has quedado? Pues que la tasa de éxito del tratamiento que te recomendaron a los 37 ha disminuido. El número de óvulos que se obtengan será menor, y la calidad de los mismos también.

   

   

Planificar nuestra vida reproductiva es posible

Nada más lejos de mi intención, que el meter prisa o añadir estrés a quien espere su embarazo, pero sí me parece muy importante entender lo que el Dr. Llácer nos explica, que las decisiones han de tomarse rápido para aprovechar las opciones.

¿Y qué ocurre si una mujer decide posponer la maternidad, pero no renunciar a ella? Pues aquí viene la parte más optimista pero a la vez más complicada: hoy en día es posible planificar nuestra vida reproductiva.

Es difícil convencer a una chica de veintipocos de la necesidad de preservar sus óvulos, pero los beneficios son enormes. Hay que seguir hablando de fertilidad e infertilidad para que todo el mundo tome conciencia de que los problemas están ahí, pero tienen solución si se prevén con tiempo.

La preservación es el primer paso. Una vez te hayas asegurado de que tus ovocitos van a mantener toda su capacidad reproductiva, ya puedes tomar la decisión de ser madre en el momento que tú elijas. Sin comprometer tu carrera profesional, sin verte obligada a tomar decisiones de pareja precipitadas, eligiendo el mejor momento a nivel personal y económico… Costará que todo el mundo esté informado, pero los esfuerzos han de ir por ahí.

La difícil decisión de dejar de intentarlo

Este tema es complicadísimo por todos los aspectos emocionales y de realización que conlleva, pero me parecía una pregunta obligada para el doctor. ¿Cuándo es el momento de que una mujer acepte que no va a poder gestar?

Me comentaba el Dr. Llácer que hay que facilitar que las mujeres sigan intentándolo, pues cada intento esconde una posibilidad de éxito, pero la ética y la franqueza profesional han de guiar todo el proceso.

Hay parejas (o mujeres sin pareja) que no han conseguido tener hijos porque han abandonado el tratamiento de forma prematura, algo que suele ocurrir o por tema económico o por desgaste emocional, pero lo habitual suele ser que todo el mundo trate de explotar hasta la más mínima posibilidad. Es ahí donde el criterio médico ha de imponerse a veces a los deseos de los futuros padres.

El Dr. Llácer lo tiene claro, no es ético desde el punto de vista médico seguir alimentando esperanzas que no están respaldadas con posibilidades reales de éxito. Hay que sentarse con la paciente y hacerle entender que no se puede hacer más.


Gracias por leerme. Espero recibir vuestros comentarios y vuestras dudas tanto por aquí como por mis redes. Un abrazo y hasta la próxima semana. 😉

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